PANDEMIA COVID-19

Desde el inicio de la pandemia Covid-19, hemos considerado  la prueba PCR como el «gold standard, se viene utilizando tanto para confirmar los pacientes enfermos por Covid-19  así como para detectar individuos asintomáticos pero capaces de transmitir la enfermedad.  La estrategia de los Gobiernos Europeos para controlar la pandemia se basa en realizar el mayor número posible de Test PCR,  considerando que cada prueba positiva corresponde a un caso de Covid-19. Los epidemiólogos basan en parte sus cálculos y recomendaciones, índice de propagación del virus, casos por 100 mil habitantes etc. en el número de Test PCR positivos.

La prueba diagnóstica ideal sería aquella que detectara todos los casos positivos de la enfermedad y no presentara errores en indicar erróneamente como enfermos a personas sanas. En el caso del Covid-19 esta prueba no existe.

La prueba PCR fue diseñada por el premio Nobel Kary Mullis, quién en una entrevista manifestó que la prueba no debe utilizarse como herramienta de diagnóstico, al no poder distinguir entre virus inactivos y activos

¿Cómo funciona el Test PCR?

La torunda que se utiliza recolecta RNA viral de la cavidad nasal y oro faringe, este RNA se transcribe en DNA, siendo necesario amplificar los fragmentos genéticos para que se puedan detectar. Cada amplificación se le denomina ciclo, amplificar más de 35 ciclos se considera injustificado, dado que aumenta el número de Test positivos, incluso si la carga viral es muy baja o el virus es inactivo. La OMS recomienda realizar 45 ciclos.

Es importante el hecho que las pruebas PCR no detectan una infección, no pueden determinar si una persona está enferma, si desarrollará síntomas en un futuro o si es transmisor del virus.

La prueba puede detectar restos o partículas inactivas de virus Covid-19 o de otros coronavirus, un resultado positivo puede significar una recuperación de un resfriado común.

La infección se manifiesta cuando el virus penetra en una célula y se replica, una persona es contagiosa cuando el virus se replica, siendo probable que si no presenta síntomas un Test positivo solo significa la presencia de ADN viral inactivo.

Llegados a este punto parece evidente que basar la respuesta a la pandemia en pruebas PCR positivas puede ser problemático e incluso erróneo. Expertos de la Universidad de Oxford, Dr. Jefferson y el Prof. Heneghan, opinan que las pruebas PCR son un desperdicio de recursos al no ofrecer información acerca de quién es contagioso, velocidad de propagación del virus, riesgo de rebrote etc.. Por otra parte es evidente que las medidas de confinamiento total o parcial con cierre de negocios no funcionan a largo plazo.

En nuestro País, con uno de los confinamientos más estrictos durante la primera fase de la pandemia, el número de casos ha ido en aumento al relajarse las medidas de distanciamiento social y re apertura de los negocios no esenciales, bares y restaurantes.

Necesitamos encontrar una solución que no sea más dañina que el propio virus, salvando la economía y el mayor número de vidas, no solo de enfermos de Covid-19, sino también de los pacientes en los que el colapso del sistema sanitario no diagnosticará un cáncer, o no tratará otras enfermedades con índice de mortalidad muy superior al Covid como patología coronaria, ictus o descompensación de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión etc., mayores tasas de problemas de salud mental por desempleo y distanciamiento social.

Por otra parte las consecuencias económicas del confinamiento afectan mayoritariamente  a colectivos más vulnerables, como los que viven justo por encima del umbral de pobreza, emigrantes, usuarios del transporte público, trabajadores de sectores esenciales, trabajadores autónomos o pequeños empresarios.

UNA PANDEMIA DE ALARMISMO

Desde el inicio de la pandemia, los medios de comunicación y los gobiernos, publican cada día datos acerca de la evolución diaria del número de casos, velocidad de transmisión del virus, riesgo de rebrote,  ingresos hospitalarios, pacientes ingresados en unidades de críticos etc.

Es importante poner en contexto estos datos:

1.- Una prueba PCR positiva no es un caso, como explicó la Dra. Lee Merritt, desde el punto de vista médico un caso se refiere a una persona enferma. Ahora este término ha sido re definido para una persona que obtiene un resultado positivo en la prueba PCR, con independencia de si está o no enfermo.

2.- La tasa de supervivencia de la Covid -19 es superior al 99%, según datos de los  CDC, Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos,  mientras que la gran mayoría de las muertes ocurren en personas mayores de 70 años, lo que se acerca a la esperanza de vida normal.

3.- Los CDC redujeron drásticamente el recuento de muertos atribuibles directamente a Covid 19, el 30 de agosto los CDC publican datos que muestran que el 6% de las muertes atribuidas a la Covid 19 eran exclusivamente debidas al virus. El 94% restante tenían una prueba PCR positiva pero tenían enfermedades pre existentes, enfermedades cardíacas, hipertensión, obesidad, diabetes, cáncer, enfermedades respiratorias, es decir morían con Covid, pero no por Covid. No es lo mismo morir por Covid que morir con Covid.

4.- Afortunadamente desde el inicio de la pandemia, conocemos mejor la evolución de la enfermedad y ha mejorado el tratamiento de este tipo de pacientes, contando con mejores índices de supervivencia.

5.- El empleo de mascarillas de tela no protegen contra la infección por Covid 19, el 85% de pacientes con Test PCR positivo, utilizaron mascarilla las 2 semanas previas a la prueba.

6.- La tasa de mortalidad en EEUU no ha aumentado entre los meses de enero y mayo de 2020, en relación con años anteriores

7.- La mayoría de muertes por Covid, se producen al final de la vida en pacientes mayores de 65 años y con patologías previas. La mitad de las muertes se han producido en residencias de ancianos.

8.- Datos de los CDC muestran el riesgo mínimo de Covid para niños y jóvenes adultos. Los CDC informaron en su actualización del 10 de septiembre que se estima que la tasa de mortalidad por infección (IFR) para niños de entre 0 y 19 años fue tan baja que el 99,97% de las personas infectadas con el virus sobrevivieron. Para los jóvenes de 20 a 49 años, la tasa de supervivencia fue casi tan buena en el 99,98%. Incluso los mayores de 70 años tenían una tasa de supervivencia del 94,6%. Para poner esto en perspectiva, los datos de los CDC sugieren que un niño o joven de hasta 19 años de edad es más propenso a morir por algún tipo de accidente que por Covid-19.

Declaración de Great Barrington

45.000 médicos y científicos de todo el mundo hemos firmado esta declaración que aboga por solicitar el fin de las medidas de confinamiento y enfocarse en la inmunidad colectiva, que significa que los gobiernos deben centrar sus esfuerzos en proteger a las personas vulnerables, como las personas en residencias de ancianos, personas con patologías previas, obesidad, diabetes, hipertensión arterial, cáncer u otras situaciones de inmunidad deprimida.

Por el contrario las personas con riesgo bajo de contraer enfermedad grave por Covid deben volver a una vida normal, ya que el confinamiento tiene un efecto devastador en salud pública y en la economía global.

¿Qué hacer hasta conseguir la inmunidad colectiva?

Existen medidas preventivas como el uso de mascarillas quirúrgicas o FFP2, en lugares cerrados, distanciamiento social, limitar aforo de bares, restaurantes y comercios, que pueden contribuir a disminuir la presión asistencial del sistema sanitario hasta que la vacunación de la población ofrezca una inmunidad de rebaño segura.

Los gobiernos deberían tener un plan de actuación con medidas claras y fácilmente entendibles por la población. Actualmente reaccionan en función de datos epidemiológicos considerando como un caso cualquier Test PCR positivo, independientemente de si se trata de un enfermo o un asintomático, trasladando a la población la responsabilidad con medidas restrictivas y de limitación de derechos fundamentales. Es imperativo aumentar la capacidad de unidades de críticos, así como camas de hospitalización convencional para pacientes Covid.

Optimizar los recursos destinados a realizar el seguimiento de contactos, con atención especial a los pacientes ingresados en unidades de críticos, identificar focos de contagio, si son a nivel familiar, laboral, transporte público, bares – restaurantes, gimnasios y actuar de manera quirúrgica. Controlar el cumplimiento de las medidas de confinamiento de los enfermos de Covid

Restringir la movilidad a ámbito de ciudad, comarca o de comunidad autónoma no tiene sentido cuando el índice de contagios es similar entre zonas. Prohibir los desplazamientos a segundas residencias de personas con convivencia habitual es difícil de entender. Permitir que 4 personas de diferentes burbujas de convivencia puedan comer en la misma mesa de un restaurante y en cambio 5 – 6 personas de 2 burbujas no lo puedan realizar, es una medida tan arbitraria como ineficaz.

Es imperativo un programa de educación sanitaria de la población para reducir la obesidad y otras enfermedades crónica como diabetes, hipertensión arterial, enfermedad coronaria, fomentar la actividad física, grabar mediante impuestos el consumo de alimentos ultra procesados, bebidas azucaradas, zumos de frutas.

Fomentar el consumo de verduras, frutas, legumbres, semillas, frutos secos, pescado, carne de animales criados en libertad. Suplementar la alimentación con complementos de vitamina D3, magnesio, vitamina C, nebulizaciones con peróxido de hidrógeno. Estas medidas, por desgracia, no tendrán un efecto inmediato. Sin duda ayudarán en un futuro a reducir el gasto sanitario.

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