COVID – 19 Potenciar nuestro sistema inmunitario

La pandemia provocada por el Covid-19, sigue alterando de manera importante nuestra forma de vida, permanecemos confinados, aislados socialmente, bombardeados por cifras de personas contagiadas, ingresos en Unidades de Curas Intensivas, fallecidos. Los medios de comunicación no hablan de otro tema, y las noticias hasta el momento negativas, generan miedo, preocupación y estrés. Miedo a lo desconocido, se trata de una enfermedad nueva, un desafío al que no nos habíamos enfrentado hasta la fecha, todo ello cambiará nuestra forma de ver y entender la vida, el trabajo, las relaciones sociales.

Vemos que en general la enfermedad es más grave en personas de más de 70 años y con enfermedades previas, pero que también afecta  personas jóvenes y sanas.

Surge la pregunta ¿Qué podemos hacer nosotros ante esta crisis? es evidente que debemos seguir las recomendaciones de autoridades y científicos, mantenernos confinados, salir de domicilio en contadas ocasiones y siempre en los supuestos que la Ley que establece el periodo de alarma autoriza, medidas higiénica, lavado de manos con agua tibia y jabón durante al menos 20 segundos, desinfección de superficies con soluciones alcohólicas o lejía disuelta en agua al 5%, etc..

Existen más acciones que podemos implementar y que si bien no acabarán con la crisis del Covid-19, pueden ayudarnos mitigar los efectos del virus cuando entre en contacto con nuestro organismo, porqué de una forma u otra la mayoría acabaremos contagiados, aunque afortunadamente no todos desarrollaremos síntomas. Aquí entra en juego el sistema inmunitario de cada persona. Convivimos con millones de microorganismos que se encuentran en nuestra piel, en el tubo digestivo, la microbiota, etc..

El sistema inmunitario, es el mecanismo de defensa del cuerpo humano. Está constituido por células, órganos y tejidos intercomunicados y coordinados entre ellos, que ayudan al cuerpo a luchar contra agresiones externas como virus, bacterias u otros patógenos, e internas, como células del propio cuerpo que hayan sufrido “modificaciones”, por ejemplo células tumorales.

 En la médula ósea se generan las células especializadas en la función inmune: neutrófilos eosinófilos, linfocitos, macrófagos, etc. Todas las células inmunes colaboran entre ellas para que la respuesta sea eficaz.

Distinguimos 2 niveles de respuesta inmunitaria, la innata y la adquirida, la primera está presente en todos los seres vivos desde los más rudimentarios y está formado por enzimas que les protegen de virus, bacterias etc. La adquirida, propia de organismos complejos, como el ser humano, está vehiculizada a través de los linfocitos. La memoria inmunitaria creada desde una respuesta primaria a un patógeno específico proporciona una respuesta mejorada en nuevos ataques por ese mismo patógeno específico. Este proceso de inmunidad adquirida es la base de la vacunación.

¿Cómo potenciar nuestro sistema inmunitario?

En estos días hay publicaciones en las redes sociales que recomiendan ingesta de grandes cantidades de vitamina C, vitamina D, magnesio, etc. que en las dosis recomendadas pueden ocasionar problemas gastro intestinales o renales en el caso de la vitamina C.

Que dice la ciencia respecto a todo esto, que medidas son recomendables y cuáles no.

1.- Duerma 7-8 horas al día

Mientras dormimos nuestro cuerpo realiza procesos de reparación y regeneración celular. Dormir menos de 6 horas al día afecta a la capacidad de luchar contra infecciones. En un estudio multicéntrico realizado en departamento de psiquiatría de Universidades americanas, entre los voluntarios que fueron expuestos al virus de la gripe, aquellos que durmieron menos de 6 horas al día la semana anterior a entrar en contacto con el virus, aumentaron en 400% el riesgo de contraer la enfermedad con respecto a los que habían dormido suficiente1 .  

Así mismo la falta de sueño está relacionada con trastornos como obesidad, diabetes o hipertensión, relación que puede explicarse por la respuesta inmunitaria que provoca el cansancio.

2.- Vitamina D

La vitamina D3, colecalciferol,  es producida en la piel del ser humano y los animales, a partir del 7-deshidrocolesterol (derivado del colesterol) por acción los rayos UVB (290-310 nm) de la luz solar. La vitamina D es considerada hoy en día más como una hormona que como una vitamina, dado que se han encontrado receptores para la misma en células de diferentes órganos. Tanto los macrófagos como los linfocitos, que forman parte de nuestro sistema de defensa, presentan receptores para la vitamina D. La vitamina D juega un papel relevante en el metabolismo óseo, tiene efecto anti cancerígeno, mejora el funcionamiento muscular, tiene capacidad antiinflamatoria y mejora las defensas ante procesos infecciosos.

La vitamina D es liposoluble y se encuentra en alimentos como pescado azul, salmón, yema de huevo, productos lácteos.

Es conocido que la gripe y en general las enfermedades víricas son claramente estacionales, presentando un pico de frecuencia durante el invierno y mejorando en primavera y verano. Hay quién relaciona este hecho la disminución de los niveles de vitamina D durante el invierno, por la menor exposición solar. Si bien este no es un hecho probado, tomar un complemento de vitamina D3, dosis diaria de 4000 UI., desde octubre a junio es recomendable.

3.- Zinc

El zinc es un elemento químico esencial para los seres humanos, nuestro cuerpo contiene 40 mg de zinc por Kg. interviene en el metabolismo de proteínas, estimula la actividad de 300 enzimas, colabora en el funcionamiento del sistema inmunitario, necesario para cicatrización de las heridas, interviene en las percepciones del gusto y el olfato. Se encuentra en la insulina y enzimas como la subperóxido dismutasa. Los macrófagos utilizan este oligoelemento para destruir microorganismos patógenos.

El zinc se encuentra en diversos alimentos, especialmente en aquellos ricos en proteínas, ya que el zinc queda retenido entre las mismas, como ostras, carnes rojas, carne de cerdo, cordero, aves de corral, algunos pescados y mariscos. Otras fuentes ricas en zinc son las habas, nueces, granos enteros y levadura. El déficit de zinc es habitual con la edad, lo que conlleva un aumento de moléculas pro inflamatorias con la interleuquina -6. La dosis diaria recomendada de zinc oscila entre de 10 y 20 mg.

Se ha demostrado que el zinc inhibe el coronavirus in vitro y bloquea la replicación del coronavirus en el cultivo celular3. Existe evidencia que sugiere que la cloroquina (el medicamento contra la malaria), puede mejorar la absorción de zinc a nivel celular y puede ser útil para tratar la infección por coronavirus4. Esta terapia no está exenta de efectos secundarios, como alargamiento del segmento S-T en el electrocardiograma con riesgo de arrtítmias.

4.- Vitamina C

El ser humano es el único mamífero que debe recibir aportes de vitamina C con la alimentación, el resto es capaz de sintetizarla en el hígado. El déficit de vitamina C provoca una enfermedad llamada escorbuto o enfermedad de los marineros, que no podían consumir alimentos frescos durante largo periodo de tiempo.

La vitamina C es necesaria para la síntesis del colágeno, componente básico de huesos, piel, vasos sanguíneos etc. Es el principal antioxidante del organismo bloqueando radicales libres. interviene en la síntesis de neurotransmisores como dopamina, adrenalina y noradrenalina. En nuestro caso nos interesa que la vitamina C interviene en la síntesis de los glóbulos blancos o leucocitos.

Estudios en pacientes ingresados en UCI por sepsis grave con fallo multiorgánico han sido tratados con combinación de Vitamina C a dosis de 6 gr. al día por vía endovenosa, thiamina (Vitamina B1) y hidrocortisona, con resultados esperanzadores (5 – 6).  No obstante y para no inducir a error estas dosis elevadas tienen efectos secundarios potencialmente graves, y sólo pueden prescribirse bajo control médico estricto. Los principales efectos secundarios son mala tolerancia gastro intestinal y litiasis renal en personas susceptibles al aumentar la eliminación en orina de oxalato.

5.-Magnesio

El magnesio es un elemento químico esencial para el ser humano; la mayor parte del magnesio se encuentra en el hueso. El magnesio es importante para muchos procesos como  regular la función de los músculos y el sistema nervioso, los niveles de azúcar en la sangre, y la presión sanguínea. Además, ayuda a formar proteína, masa ósea y ADN (el material genético presente en las células).

El magnesio, reduce el estrés impidiendo la elevación del cortisol. Alimentos ricos en magnesio son los frutos secos, legumbres, chocolate negro, pan integral.

6.- N-acetilcisteína

Comercializado en España con el nombre de Flumil, con indicación mucolítica, es un potente antioxidante precursor del glutatión.  Experimentalmente la NAC y el glutatión bloquean la acción de virus de la gripe.

7.- Quercetina

La quercetina es un antioxidante flavonoide que se encuentra en una gran variedad de vegetales como la cebolla, en la piel de las manzanas, las uvas, el vino o el té verde, tiene propiedades analgésicas, antiagregantes, vasodilatadoras, anti artríticas, antibacterianas, antigripales, antiinflamatorias, antiespasmódicas, antiulcerosas, hepatoprotectoras, antidiabéticas, antiasmáticas, antiherpéticas.

8.- Ácido lipoico

Puede ayudar a mejorar la respuesta del interferón tipo 1. El IFN tipo 1 puede proteger de las infecciones virales agudas, pero también podrían exhibir efectos protectores o perjudiciales en infecciones bacterianas y enfermedades autoinmunes.

Mi consejo para luchar contra el Covid-19 incluye una dieta equilibrada con abundante ingesta de verduras y hortalizas, 1 -2 piezas de fruta, ; cítricos, kiwi, manzana;, legumbres, frutos secos crudos,  pescado azul preferentemente de tamaño pequeño, que está menos contaminado con metales pesados, huevo, carne de procedencia ecológica 1 -2 raciones a la semana, al igual que productos lácteos preferentemente fermentados, yogurt o kéfir 1-2 raciones semanales, ingesta abundante de agua, infusiones de té o roibos. Evite los productos ultra procesados, cereales con gluten, embutidos, azúcar, quesos, carne blanca o roja no ecológica,; por su contenido en antibióticos, alcohol y bebidas carbonatadas, refrescos, tónica etc.

Hay autores como McCarty y DiNicolantonio7, que recomiendan diversos nutrientes disponibles en forma de suplemento que podrían ser particularmente beneficiosos contra el COVID-19. Tabla 1

Table 1 Provisional daily dosage suggestions for nutraceuticals that might aid control of RNA viruses including influenza and coronavirus

Ferulic acid         500-1,000 mg
Lipoic acid1,200-1,800 mg (in place of ferulic acid)
Spirulina           15 g (or 100 mg PCB)
N-Acetylcysteine1,200–1,800 mg
Selenium            50-100 mcg
Glucosamine3,000 mg or more
Zinc                    30-50 mgYeast
Beta-Glucan250-500 mg
Elderberry600–1,500 mg2
Tomado de: M.F. McCarty and J.J. DiNicolantonio, Nutraceuticals have potential for boosting the type 1 interferon response to RNAviruses including ,influenza and coronavirus [published online ahead of print, 2020 Feb 12]. Prog Cardiovasc Dis. 2020;S0033-0620(20)30037-2. doi:10.1016/j.pcad.2020.02.007

Tomado de: M.F. McCarty and J.J. DiNicolantonio, Nutraceuticals have potential for boosting the type 1 interferon response to RNAviruses including ,

Siguiendo esta línea de recomendaciones valore la conveniencia de tomar como complemento nutricional tomar un suplemento de vitamina C liposomal 400 mgr. al día, vitamina D 4000 UI al día, N-acetíl cisteina 600 mg al día, magnesio 300 mg al día, Sulfato de glucosaima 1500 mg al día y antes de acostarse complemento de melatonina y zinc, Melatozinc®.

Bibliografía

1 Prather, A., et al. Behaviorally Assessed Sleep ans Susceotibility to the Common Cold. Sleep, 38 (9), 2015 1353-1359.

2 Moskowitz et al. Ascorbic acid, corticosteroids, and thiamine in sepsis: a review of the biologic rationale and the present state of clinical evaluation, Critical Care (2018) 22:283 https://doi.org/10.1186/s13054-018-2217-4

3 Aartjan J. W. te Velthuis et al, Zn2+ Inhibits Coronavirus and Arterivirus RNA Polymerase Activity In Vitro and Zinc Ionophores Block the Replication of These Viruses in Cell Culture. PLoS Pathogens | http://www.plospathogens.org 1 November 2010 | Volume 6 | Issue 11 | e1001176

4 Jing Xue. et al, Chloroquine Is a Zinc Ionophore, PLOS ONE | http://www.plosone.org 1 October 2014 | Volume 9 | Issue 10 | e109180

5 Marik PEKhangoora VRivera RHooper MHCatravas J. Hydrocortisone, Vitamin C, and Thiamine for the Treatment of Severe Sepsis and Septic Shock: A Retrospective Before-After Study. Chest. 2017 Jun;151(6):1229-1238. doi: 10.1016/j.chest.2016.11.036. Epub 2016 Dec 6.

6 David N. Hager et al. The Vitamin C, Thiamine and Steroids in Sepsis (VICTAS) Protocol: a prospective, multi-center, double-blind, adaptive sample size, randomized, placebo-controlled, clinical trial. l. Trials (2019) 20:197 https://doi.org/10.1186/s13063-019-3254-2

7 McCarty MF, DiNicolantonio JJ. Nutraceuticals have potential for boosting the type 1 interferon response to RNA viruses including influenza and coronavirus [published online ahead of print, 2020 Feb 12]. Prog Cardiovasc Dis. 2020;S0033-0620(20)30037-2. doi:10.1016/j.pcad.2020.02.007

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